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Título español: La isla de los monstruos |
Título americano: Godzilla's revenge (La venganza de Godzilla) |
Título japonés: Gojira, Minira, Gabara: Oru kaiju daishingeki (Godzilla, Minilla, Gabara:
Todos los monstruos atacan) |
Año: 1969 |
Duración: 70 minutos |
Música: Kunio Miyauchi |
Director: Ishiro Honda |
Productor: Tomoyuki Tanaka |
Guión: Sinichi Sekizawa
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Intérpretes: Kenji Sahara, Eisei Amamoto, Yoshibu Tajima, Tomonori Yazaki, Sachio Sakai,
Kazuo Suzuki, Chotaro Togin, Machiko Naka |
Monstruos: Godzilla, Minilla, Gabara, Anguirus, Gorosaurio, Ebirah, Manda, Kamacuras,
Kumonga, Cóndor gigante |
Argumento: Un niño llamado Ichiro es acosado por un grupo de delincuentes liderados por el malvado
Gabara. Para escapar de la triste realidad que le rodea, Ichiro sueña con la amistad de
Minilla, el hijo de Godzilla. Éste se encuentra en la Isla de los Monstruos, donde las luchas
por la supremacía son terribles, ya que otro monstruo llamado Gabara amenaza tanto al rey de
los monstruos, como a su vástago. |
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La isla de los monstruos era un proyecto muy personal del director Ishiro Honda y ya hacía
tiempo que deseaba llevarlo a cabo. Honda quería encarnar en un film a los monstruos de la
saga Godzillera como algo irreal y casi inexistente, un sueño infantil y desenfadado. Tras
convencer a los directivos de la Toho, y guiados por el espíritu aniñado de las producciones
de Gamera, la empresa comenzó los preparativos para el nuevo film del gran Godzilla. Pero dos
graves problemas se interpusieron en los planes de Honda: el ajustadísimo presupuesto
asignado por Toho y la enfermedad del director de efectos visuales Eiji Tsuburaya. El primer
problema se arregló con la extensiva utilización de metraje de archivo, pero el segundo era
mucho más difícil de solventar. Honda sabía que el espíritu de la saga era el propio
Tsuburaya, y un film de Godzilla sin él no sería lo mismo. Poco después de comenzar el
rodaje, Tsuburaya fue hospitalizado y su intervención en el film había sido muy limitada, lo
que llevó a Toho a encargar al propio Honda la creación de los efectos y a utilizar todavía
más metraje de archivo del que se había planeado en un principio. Así, el rodaje fue rápido y
barato, con muy pocas secuencias con los monstruos e intervinieron muy pocos actores, dando
un aspecto todavía más pobre a una película ya de por sí casi inpresentable. El metraje de
archivo llenó los huecos necesarios, y LIDLM se terminó a tiempo. Poco después Tsuburaya
falleció, llevándose consigo el alma de la serie para siempre, algo que afectó muchísimo a
Honda y le hizo perder instantáneamente el interés por la saga, y nunca volvería a dirigir
una kaiju eiga hasta 15 años más tarde, en un desesperado intento de devolver a la serie a
sus años dorados. Si estoy tan melancólico en mi comentario es porque considero a esta
película como el último film de monstruos japoneses rodado al estilo clásico, despidiendo
toda una época de la cinematografía oriental, una era ya desaparecida llena de colorido y
esplendor. Bueno, volvamos a LIDLM. Había oído todo tipo de críticas sobre esta película,
siempre tachada como la peor producción de toda la saga, y realmente tenían razón. Creo que
no me equivoco cuando digo que Galien, el monstruo de las galaxias ataca la Tierra o Gorgo y
Supermán se citan en Tokio son superiores, quizá no en lo referente a aspectos artísticos,
pero sí en todo lo demás. El film se resiente de un desarrollo tremendamente aburrido, un
guión muy pobre (en el que ningún personaje resulta interesante para el espectador) y unas
interpretaciones muy corrientes. Además, los efectos visuales son extremadamente limitados, y
el sobre-uso del metraje de arhivo (algunas veces realizado con una imaginación encomiable,
como la persecución de una Kamacuras a Ichiro por la jungla de la isla) terminan por
destrozar al film, que cae en una ñoñería casi insoportable. Es algo muy triste, pero debo
decir que La isla de los monstruos es la peor película de toda la saga de Godzilla, y tan
sólo su espíritu optimista y aventurero, combinado con la divertida relación entre Ichiro y
Minilla hacen que aguantes la película hasta el final.
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Sin duda, lo mejor del film son los enternecedores encuentros entre el niño Ichiro y un
Minilla mucho más pequeño (y más cabezón) que de costumbre. El hijo de Godzilla habla con el
chavalote, y puede cambiar de tamaño a voluntad para enfrentarse con el monstruo sin rabo
Gabara (¿eso de que no tenga rabo tiene algún doble sentido? ¿le gusta a Ichiro imaginar que
el jefe de los delincuentes no tiene "rabo"? Mmmm...). Otro detalle agradable es ese ambiente
jovial y desenfadado que impregna a la película, sobretodo por esa idea clásica de "niño
normal con problemas en su vida diaria escapa de la relidad a través de sus sueños llenos de
héroes y aventuras". La utilización de exteriores "setentones" sucios y nublados, llenos de
fábricas y trenes establecen muy bien la temporalidad de la película, atrapada en los años
70. He de reconocer que me siento muy atraído por esa ambientación que yo mismo viví en mi
infancia a principios de los 80, y me recuerdan a los viejos ambientes en los que yo vivía.
Por eso siempre me ha gustado la imaginería visual de esa época, y es una de mis debilidades,
así que es un punto a favor (personal) de LIDLM. Las secuencias oníricas en la Isla de los
Monstruos (las que no son metraje de archivo) están llevadas a cabo con una cierta destreza,
teniendo en cuenta el tiempo y el presupuesto disponibles. Los efectos visuales son eficaces
y el imaginativo aspecto de Gabara agrandan todavía más esa sensación de fantasía infantil
que no me desagrada en absoluto. Me encantan esas escenas tan cotidianas como el encuentro
entre Ichiro y su padre mientras el niño vuelve del colegio, la llamada telefónica de su
madre desde el trabajo o la llegada a la casa solitaria después de terminar las clases. Mi
secuencia preferida es precisamente esa última, cuando Ichiro regresa a su hogar silencioso
(en el que no hay nadie porque todos están trabajando), lee una nota que le ha dejado su
madre y se prepara algo de comer mientras mira la televisión. Al ver que no le gusta nada de
lo que están haciendo, se va a su habitación a jugar con sus juguetes. Es tan real como la
vida misma, y me siento totalmente identificado con el chaval (yo he vivido esa misma escena
centenares de veces en mi niñez). Ojalá todas las secuencias del film fueran tan perfectas...
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El ambiente infantil que tanto me gusta se vuelve insoportable en la última parte de la
película (sin duda la más aburrida), cuando los ladrones secuestran a Ichiro y éste termina
venciendo a los malvados. El desarrollo es totalmente inverosímil y pinta a los dos ladrones
como dos imbéciles de mucho cuidado. Además, los dos malos parecen más obsesionados en
"cepillarse" al niño que en los 40 MILLONES de Yens que les esperan en el coche del inventor
(y que tanto les ha costado robar). Pasando a los aspectos más técnicos, el metraje de
archivo está bastante más dosificado de lo que me habían hecho creer algunas devastadoras
críticas que había leído (al contrario de lo que sucede en Viras ataca la Tierra, en la que
todas las secuencias repetidas están compiladas en un "pack" de ¡diez minutos! que consigue
matar de aburrimiento al más pintado). Lo que pasa es que siempre he detestado el uso de
escenas repetidas, y LIDLM no es una excepción: las ridículas batallas con el crustáceo
Ebirah o el combate con el ¿cóndor? gigante no son las más indicadas para repetir, y creo que
habría sido mejor utilizar algunas secuencias más excitantes como la batalla final de
Invasión extraterrestre o el breve encuentro entre Godzilla y Mothra de Los monstruos del
mar. Pero creo que los mayores defectos de esta película son la "canción" de los títulos de
crédito y la resolución de la enemistad entre Ichiro y Gabara. Me explico. La "canción" a la
que me refiero es esa sucesión de berreos histéricos con voz de rana Gustavo que "agracian"
los títulos de crédito del comienzo del film y una breve (e innecesaria) secuencia al
principio. Si el tema de Jet Jaguar de Gorgo y Supermán se citan en Tokio es repugnante, esta
"canción" es posiblemente el peor tema "musical" que jamás he oído para una película. De
veras, no estoy exagerando en lo más mínimo. El otro asunto al que me refería es el final del
film: toda la aventura y las lecciones que vive el joven Ichiro sólo le sirven para entrar a
formar parte de una banda de delincuentes juveniles y para fomentar el uso de la violencia en
los niños. Si tienes algún problema con alguien, rómpele los dientes a patadas y todo
resuelto. Qué fácil, ¿no? Pues venga, a practicar ese gancho de izquierda que te será muy
útil para reventar el estómago de tus enemigos. Si seguimos el consejo de la película, la
violencia termina resolviéndolo todo. Así es como vivimos hoy en día y mirad lo "feliz" que
es la gente...
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A diferencia de las ampliamente superiores Los monstruos del mar y El hijo de Godzilla, LIDLM
fue estrenada en los cines americanos en 1971 con el curioso (e inapropiado) título de
Godzilla's revenge. Afortunadamente la película llegó a las pantallas batante intacta, pero
con algunos temas musicales cambiados por música totalmente distinta. Al menos los fans
americanos tuvieron la oportunidad de ver a las Kamakiras en la gran pantalla, ya que son
unos de los mejores monstruos de la historia de las kaiju eiga. Cambiando de tema, ¿dónde
están esas escenas (de las que he visto fotografías) en las que luchan Godzie, Minilla,
Gabara, Anguirus y Gorosaurio? Las apariciones de Anguirus y Gorosaurio se limitan a dos
planos extremadamente breves (compuestos con metraje de archivo, por supuesto). Así que, ¿qué
ha pasado con esas secuencias desaparecidas? Creo que están demasiado "curradas" como para
ser imágenes "de pose". Y para finalizar, ¿no os había parecido durante todo el film que el
jefe de la banda de delincuentes era ese chaval gordo que se mete con Ichiro en las escaleras
del puente? Qué sorpresa la mía al descubrir al final de la película que el "legendario"
Gabara es un niñato esquifido y esmirriado...
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