Podría afirmar que lo mejor de la película es el diseño del monstruo, con esa esbeltez y con ojos
en forma y color de la esmeralda.
En cuanto a sus movimientos son lentos y pesados ya que estamos ante un monstruo de grandes
dimensiones. Para recrear este efecto se utilizó una grabación a cámara lenta aumentando así el
realismo.
El montaje puede que no sea lo más acertado. Debido a las apariciones del monstruo que se reducen
a esporádicas secuencias de dos minutos de duración cada cuarto de metraje. Esto puede llevar al
borde de la desesperación a los pobres espectadores que lo único que ansiarán será ver las casi
inexistentes escenas de destrucción urbana.
Entre pisotón y coletazo les toca protagonismo a los actores, que son: Tommy, un asustadizo
empleado de correos (Rhys Christian Pugh), Stephanie, una histérica criptozoóloga (DePrime Grossman)
y George, un despistado agente de policía (Mark Hamilton). Sus impuestos objetivos: destruir a
Zarkorr y de paso salvar a la humanidad.
Los desconocidos actores hacen lo que pueden con interpretaciones no más que correctas. No
obstante, consigues acomodarte y seguir sus peripecias y aventuras cerradas con tópicos de la
ciencia ficción cincuentera: cibernautas que han sustituido a los científicos locos y romances
entre protagonistas. Es una película que rinde tributo a este género que nunca pasará de moda.
Como curiosidad y prueba a lo dicho anteriormente podéis comprobar tanto al principio como al
final, antes de los créditos, os aparecerá un logotipo en el que podéis leer: Monster Island
Entertainment, tributo a las Kaiju.
Creo que no hay nada más destacable que comentar… ¡Ah, sí! Como olvidar la pegadiza canción
rockera de los créditos finales. El estribillo dice: Zarkorr! Zarkorr! Zarkorr!... tributo al
mismísimo monstruo estrella de la función. No tiene desperdicio y yo me sé quien puede confirmar esto.

He de confesar que no me desagrada esta película, al contrario, es un entretenimiento puro para
pasar el rato entre amigos bebiendo un par de vasos de sangría.
Aun recuerdo cuando me la encontré en uno de los estantes de un videoclub cercano a mi casa hace
unos ocho años. Inmediatamente llamé a un amigo mío y la vimos juntos tomando unas palomitas. Que
recuerdos. De pequeño solía dejarme caer por aquel establecimiento y deseaba encontrar algún día
este tipo de películas. Desde aquél día trajeron hasta dos películas de monstruos: Kraa, el monstruo
marino y el gran Kaiju japonés Gamera guardián del Universo (1995).
Esos días fueron como un pequeño renacer de los que vivieron los años 80. Época en la que podías
alquilar estas películas hoy desaparecidas en cualquier videoclub tantas veces quisieras.
Que envidia.
Tal vez si hubiera visto Zarkorr el invasor a mi edad, sin esos recuerdos, posiblemente y
analizándola objetivamente diría que es de lo peor, pero por fortuna o no, no ha sido así.
NOTA:
Sorprendentemente, la distribuidora española Filmax editó en 1998 Zarkorr el invasor en VHS, junto
a la mencionada Kraa, el monstruo marino otro Kaiju “made in USA” de dudosa calidad. Dirigida también
por Aaron Osborne y producida por la Full Moon.
Estas ediciones en VHS se lanzaron a la venta para (posiblemente) aprovechar el boom del Godzilla de
Emmerich en 1998.
Para los interesados en ver este delirante film encontrareis Zarkorr en DVD por un módico precio
además de tener el privilegio de ver el trailer original doblado al castellano.