King Kong, de 1933, es una de las películas más influyentes de la historia. Al igual que le ocurrió a Ray Harryhausen, y en menor medida a Peter Jackson, la visión del film les marcaría de por vida, y decidirían trabajar en proyectos similares, que pudieran evocar el contraste de lo monstruoso con lo cotidiano, de la bestia contra el mundo civilizado. Eugène Lourié, el director de la película que nos ocupa, tuvo una impresión del film del gorila de la RKO muy similar. Las cuatro películas que dirigió se basan en reconvertir esta situación. El Monstruo de Tiempos Remotos (1953), The Colossus of New York (1958), The Giant Behemoth (1959) y por supuesto Gorgo. Además, Lourié sería uno de los máximos responsables indirectos de la creación de Godzilla, pues “El Monstruo de Tiempos Remotos”, en una de las mayores, sino la más importante influencia, en la aparición de Japón Bajo el Terror del Monstruo. Y a su vez, en un completo fin del círculo, la película japonesa es la base principal de Gorgo en cuanto a concepción de destrucción urbana y utilización de los efectos especiales. La influencia influenciada.
La trama, en concepción casi idéntica que El Monstruo de Tiempos Remotos, nos hace partícipes del descubrimiento de una bestia submarina en la costa de una isla irlandesa por parte de unos marineros, que una vez capturada, no dudan en transportarla a Londres para vendérsela a un circo. No cuentan con que el progenitor de la criatura, diez veces más grande, irá en su busca, devastando todo Londres a su paso.
La película, que se abre con una overtura musical bellísima del compositor Angelo Lavagnino, es básicamente, como decíamos, una reformulación de El Monstruo de Tiempos Remotos, con un monstruo sacado directamente del kaiju eiga, utilizando asimismo la suitmation, algo poco usual en el cine extrajaponés de monstruos, y algo totalmente nuevo en el cine de Lourié. Al parecer, el director quería contar de nuevo con Harryhausen o con Willis O’Brien, con los que trabajó en El Monstruo de Tiempos Remotos y The Giant Behemoth respectivamente, pero finalmente tuvo que descartarlos y decidirse por la técnica del hombre dentro de un traje de monstruo. La técnica del suitmation quizá sea más limitada a la hora de plasmar la autenticidad de la bestia, pero la secuencia que se aproxima al centro de la ciudad, justo hacia un cartel publicitario con su nombre expuesto con la presencia del monstruo imponente, le imprime un carácter de auténtica pesadilla, aumentado con ese efecto de ciudad en llamas no excesivamente bien llevado a cabo, pero que ayuda enormente a crear ese halo de tragedia y destrucción. Es precisamente esta secuencia y todo el tramo final el punto fuerte de la película, con la bestia buscando a su cría y la destrucción total de lo que encuentra a su paso, donde como el ambiente de apocalipsis, caos y devastación es realmente brillante, y supone un referente en el campo de los efectos especiales, concretamente en las maquetas empleadas de la ciudad de Londres, realizadas con todo lujo de detalles, con las construcciones con su arquitectura interior incluída. A destacar, el momento del hundimiento del metro, sobrecogedor. Y por si fuera poco, Lourié se permite un autohomenaje en la secuencia de Gorgo derribando la montaña rusa del parque de atracciones, como ya mostró en el climax final de El Monstruo De Tiempos Remotos. Por otra parte, el detalle de los ojos rojos de Gorgo, realizados con luces rojas en su interior, es posiblemente de los peores detalles de la fisonomía de la bestia. Aunque para efectos limitados, esos peces que emergen muertos en la costa de la isla irlandesa. También debemos mencionar el recurso utilizado del reportero narrando la catástrofe en el lugar del siniestro, también utilizado en Japón Bajo El Terror Del Monstruo, que no hace sino dramatizar aún más si cabe el clima de angustia y terror, aunque en la película que nos ocupa sea más patente y recurrente que en el film japonés. Lástima que sea tan poco sofisticado el mecanismo empleado en cada aparición del reportero.
Por otro lado. el desarrollo de la trama es muy precipitado, puesto que en hora y cuarto que dura la película, hemos asistido al descubrimiento de la criatura, traslado a la ciudad y destrucción de la misma. Y si bien esa rapidez en el desarrollo ayuda a que la narrativa del film sea muy ágil, conlleva también que en algunos momentos haya cierto sentido de incertidumbre, especialmente en el personaje del niño , bastante irritante en alguna ocasión, que durante la hecatombe en Londres es encontrado por unos militares para momentos después aparecer sentado en un monumento mirando estupefacto la destrucción provocada por el monstruo. También hay que señalar que la operación llevada a cabo por la flota marítima para detener a la bestia, recreada totalmente con imágenes de archivo, le sacan al espectador totalmente de la película, debido a la clara diferencia de fotografía y color entre las diferentes partes. El mismo Lourié se agenció una copia en 35 milimetros, y eliminó todo ese metraje. Además, debido a los sollozos de la hija de Lourié por la muerte de la bestia en The Giant Behemoth, su película anterior, decidió dejar marchar con vida a los dos Gorgo, algo muy poco usual en el cine de monstruos.
Resumiendo, podemos catalogar Gorgo como una correcta película de monstruos, y aunque descuida en cierta manera a los personajes principales, especialmente el del niño, va de menos o más, mostrándonos un auténtico alarde de destrucción en su tramo final.